DÍA CUATRO | MIÉRCOLES 13 DE ABRIL

Contexto bíblico: MATEO 26: 14 – 25, MARCOS 14:10-11, LUCAS 22:3-6


Resumen:

Todo comenzó con un deseo. Uno de los doce, de los íntimos, amó más el dinero que a Jesús. Esto lo llevó a no dudar en visitar a los principales sacerdotes y consultar por el precio de la traición. Desde entonces no habría vuelta atrás, Judas buscaba ocasión para lograr su cometido, pero Jesús, quién entendía las intenciones del corazón, en la cena de Pascua descubrió con su boca el deseo de su discípulo, diciendo: Uno de ustedes me va a traicionar. Él sabía que Judas lo entregaría y lo dijo a viva voz, ya que cuando éste le preguntó “¿Seré yo Señor?”, le dijo “Tú lo has dicho”. Pero incluso después de eso, siguió con la cena.


Reflexión:

Quizás una de las muestras de amor más dramáticas en la Biblia viene de la mano de esta historia. Jesús sabía que Judas lo entregaría, pero aun con ese dolor fue capaz de compartir su ministerio y última cena con él. Él dijo en el sermón del monte ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual” (Mt 5:44). Durante esta última reunión y en su posterior crucifixión, Jesús nos da el ejemplo para lograrlo porque no debemos olvidar que antes también fuimos sus enemigos y aun así nos quiso reconciliar con Él. (Rom 5:10)


Preguntas:

¿Cuál es nuestra actitud hacia nuestros enemigos?

¿Tratamos a nuestros enemigos de la misma forma en que Dios nos acercó a Él? ¿Por qué?

¿Qué nos impide comenzar a orar por aquellos que nos hacen mal?




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