DÍA UNO | DOMINGO 10 ABRIL

Contexto bíblico: Jn 12:12-15, Mr 11:7-10, Zac 9:9

Resumen:

Palmas se elevaron al cielo, ropas se dejaron caer en el suelo a modo de alfombra y a grandes voces se cantaba y alababa: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Al ver a Jesús entrar a Jerusalén. Todos en sus corazones albergaban la esperanza y el deseo de ser liberados de la opresión de Roma y, por fin, Jesús el Mesías había llegado a sus vidas.

Reflexión:

Pero ¿qué mensaje entregó Jesús en su Entrada Triunfal? Este gran momento ya había sido profetizado y en Zacarías 9:9 podemos ver una descripción muy interesante: “he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno”. El salvador que necesitaba Israel y todo el mundo no era lo que se imaginaron en ese momento, ya que quizás ellos soñaban con un guerrero que los liberara, que se viera majestuoso, ostentando poder y dominio, pero Jesús no necesitaba demostrar nada, en cambio desde el primer momento llega con un mensaje de HUMILDAD, montado en un burrito. Tradicionalmente entrar en la ciudad en un burro simboliza la llegada en paz luego de una victoria, como David en 2 Samuel 19, en lugar de un rey guerrero que llega a caballo que es señal de guerra como será en la segunda venida.

¿De qué necesitaban ser salvos realmente? ¿De qué NECESITAMOS ser salvos nosotros hoy? Jesús siendo Dios se despojó a sí mismo para hacerse siervo y semejante a los humanos, haciéndose más accesible y cercano para así reconciliarnos con Dios. Desde el primer momento, demostró que nos quería cerca de Él y su actitud es la de un Dios con brazos abiertos para recibirnos.

Preguntas:

¿Sueles evitar oraciones con Dios pensando que hay temas de tu vida que no le importan o preocupan porque Él está en un lugar muy lejano?

¿Cómo podemos seguir el ejemplo de humildad de Jesús en nuestras vidas hoy?


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